lunes 0 comentarios

Todos, alguna vez

Imagen: Remedios Varo.

Todos alguna vez necesitamos otro corazón,
otro corazón que nos filtre el aire, o que disuelva
ese humo sin llama que a veces nubla el día;
no nos basta con el nuestro único, porque cada corazón
necesita al menos dos vacíos para remover la sangre,
uno para querer los recuerdos, otro para olvidarlos.
También alguna vez necesitamos otras manos,
otras manos con las que palpar las grietas del mundo;
no nos basta sólo con las desgastadas manos nuestras,
no nos basta porque las manos son mesas que sostienen
y dedos que señalan, son puertas y ventanas,
y nidos en la noche y alas en la madrugada.
Todos alguna vez necesitamos otros ojos,
otros ojos que reflejen dónde estamos detenidos,
otros ojos en los que disolver nuestros sueños;
no nos bastan los desenfocados ojos nuestros,
no nos bastan porque los ojos son horizontes
y son fondo de uno u otro océano, son límites
y vibración distorsionada,
y son también, y sobre todo,
-el corazón, las manos y los ojos-
a pesar de todo,
lugar de encuentro.
domingo 0 comentarios

Roca y rama


Casa. Escultura de Adolfo Schlosser, 1990.

Entre la roca,
parcialmente hundida en la tierra,
y la rama
que crece apuntando al cielo,
el sentimiento,
que busca con su tacto
las raíces que sustentan,
y el pensamiento,
que es roca y es rama,
y que lanza con su honda
la roca al cielo.
0 comentarios

Desde el corazón


Imagen: Jeanne Wells.

Desde el corazón
ha bajado mi boca hasta tus ojos
y se ha bebido el mar
de un sólo trago.

Ya no quedan fuentes
en las plazas de la noche;
las gargantas de los peces
se han quedado sin raíces,
sus escamas se secaron
y son ahora acero helado,
reflejos de algún vacío.

Pero no tengo frío.
Estoy sudando peces de hielo
con anzuelos en los párpados,
pero no tengo frío.

Tengo -a veces caigo hacia arriba-
un reloj clavado en la garganta.
Tengo -a veces muero varias veces al día-
rayos de sol congelados en las pupilas.
Tengo -a veces duermo mientras ando-
un ciempiés con alas en cada silencio,
y un espejo clavado
en el corazón de la noche,
que sólo noche refleja, e interpreta
desde mi corazón,  tus latidos

(De 'El jardín roto', 1977)
jueves 0 comentarios

Antes que la palabra


Imagen: Litografía, Maternidad, Picasso, 1963.



Para mi madre, Petra Correas,
que fue aquel corazón.

Antes que la palabra
conocimos el silencio,
y enseguida el ritmo, la música
de las mareas de la sangre,
el vital ritmo de los latidos
de un corazón.

Antes que cualquier significado,
que cualquier relato,
conocimos lo informe,
lo abstracto, un vaivén
de luz y sombras sin nombre,
que nos envolvía
en cada movimiento
en un manto de intuición.

Pero todo eso lo hemos olvidado.
Sólo nos queda la palabra.
Quizás por eso escribimos,
porque buscamos
la música, el ritmo, y aquel silencio,
y aquel vaivén
de las mareas de la sangre,

y aquel sonido
de las olas de un corazón.


sábado 0 comentarios

Nopoema


Imagen: Maria Friberg.


espacio
in
tencio
nada
mente
vacío
miércoles 0 comentarios

Cuando un poema finge serlo



Imagen: Wolfgang Stiller
 
 
Cuando un poema es arrancado
de las ramas de su árbol
antes de haber madurado,
suena como un espejo que se rompe.
Se agita urgente, sí, y quizás haga ruido,
porque hay fuego, por ejemplo,
o porque lo sacude una tormenta
de pensamientos de arena,
pero nadie acude, nadie escucha,
nadie lo transforma en sueños,
o en un salvavidas, por ejemplo,
o en un caballo alado necesario
para atravesar la noche,
o en una barca para unir dos orillas
de un mismo instante.
Porque un poema que finge serlo
es el hueco de una pieza no encontrada
en un gigantesco puzzle 
cuya imagen final
nadie recuerda.
martes 0 comentarios

Espejo del cielo

Imagen: Chris Leib.


Una imagen: el reflejo del cielo estrellado,
en el agua de un mar en calma, en un lugar remoto,
lejos de toda luz artificial, de toda sombra artificial:
lejos de todo lo humano.

Un pensamiento: apenas somos nada
en el vasto universo que nos rodea;
y sin embargo ¿no sería un poco, sólo un poco,
casi nada, apenas nada,
menos bello el universo sin lo humano?
¿Existe belleza sin un perceptor
de la belleza?

Una esperanza: nos queda, como poco,
la posibilidad de sentir 
-qué obvio y extraño es este sentimiento-
que todo lo que somos
-cada célula, cada átomo, el sentido o el sin sentido,
el amor o el odio humanos-
pertenece al universo.
domingo 0 comentarios

Canción de espera


Words_by_aiae1



Veré si puedo
convertir el pasado en cenizas
y dejarlas en la ventana
para que el viento las reparta.
Veré si puedo
dejar sueños en la basura
para que algún reciclador
los ilumine.
Veré si puedo
sentarme en el techo de un instante;
veré si puedo,
sin tener que soñarte o no soñarte.

Las cosas -dicen- están mal y van deprisa;
quizás choquen y revienten una noche
y los ratones se hagan dueños del mundo,
y roben el cerebro a los hombres.
Antes, veré si puedo
regalarte un sueño sin disfraces;
veré si puedo,
sin tener que soñarte o no soñarte.

sábado 0 comentarios

Esto no es un poema (6)



Hideous Cyclops, 1883. Odilon Redon.



Tuvo un sueño. 
O mejor decir, tuvo una pesadilla: 
la justicia se quedaba con un sólo plato en su balanza. 
En aquel sueño, todas las personas tenían un sólo ojo, 
un sólo ojo vendado, como de cíclope herido. 
En aquel sueño, el mundo respiraba tuerto,
y las personas tenían un único ventrículo en su corazón.
Cuando despertó, mientras realizaba las tareas del día, 
aquella pesadilla se reavivaba en todas las acción que intentaba.
Pensó: 
la justicia se ha quedado con sólo medio cerebro
en su balanza. 
Pero el pensamiento duró poco; 
haciendo las tareas del día, una vez más sin darse cuenta, 
de nuevo se durmió.
domingo 0 comentarios

La llave de la luz

Imagen: instalación de Chiharu Shiota.


Siempre ve uno aquello
que sabe de las cosas.
Si uno no piensa,
si no está en antecedentes
de lo que está viendo,
la sombra de uno se proyecta
sobre lo que miramos.

El arte hace visible
el pensamiento,
pero es preciso entender
el lenguaje de esta revelación.
Conocer el lenguaje
que en cada época cultural
se renueva y enriquece,
es conocer
donde se encuentra
la llave de la luz.

(Una cita de Jorge Oteiza reescrita como poema)
miércoles 4 comentarios

Esto no es un poema (3)


Imagen: Antonio Berni

 
ESTO NO ES UN POEMA (3)

Sin propia voluntad
¿puede haber consciencia?
Sin consciencia
¿se puede hablar de propia voluntad?
Sin solidaridad ni igualdad
¿se puede hablar de libertad?
Sin libertad
¿se puede hablar de democracia?
Para hablar de democracia
¿no sería necesario
ofrecer a cada persona
la posibilidad de ser dueña
de su propia voluntad?
¿Cómo se puede hacer eso
sin conocimiento?
Y sobre todo,
¿cómo se puede hacer eso
sin humildad?
Sin conocimiento
¿se puede hablar de libertad?
Sin consciencia, sin propia voluntad,
sin solidaridad, sin igualdad.
la democracia estará desdemocratizada.
¿Quién la democratizará?
Los democratizadores que la democraticen
buenos democratizadores serán.
sábado 0 comentarios

Des-concierto para instrumentos de guerra

'Intermedi', de Joan Brossa.


I

En un escenario iluminado y vacío se abren tres puertas: una, en medio de la pared del fondo; las otras dos, repartidas a derecha y a izquierda. Salen tres soldados, a la vez, uno por cada una de las puertas, los tres con sus caras manchadas de sangre y de tierra.
Cada uno lleva una silla, un atril con una partitura negra y un arma -qué más da qué arma- de guerra. En el centro del escenario colocan, ordenados, mecánicamente, los objetos que forman la escena. Luego, sincronizados, sin apenas mirarse, se sientan.
En la pared del fondo se inicia una proyección de escenas de guerra: blanco y negro, trincheras, sonidos de armas, bombas que estallan, breves silencios que agrietan cualquier espera. Los soldados del escenario han cogido sus armas. Sobre sus ojos se han puesto, cada uno, una venda.
En la proyección del fondo los mismos soldados en una trinchera. Sus armas son otras: uno toca un violín, otro un violonchelo, el tercero hace sonar una flauta travesera. En el escenario, los soldados esperan, quizás a que un director señale que el concierto comienza. Cada soldado está atento a su partitura negra.  
La escena se llena de humo, de música, de sonidos de guerra.

II 

Quién sabe cómo se anuncia un concierto
para instrumentos de sombra y ceguera.
Quién sabe qué compositor escribe
-con qué tinta, con qué sangre-, 
sobre partituras negras.
.
Quién sabe en qué calle, en qué agenda,
se programa desaprender la belleza.
Quién sabe quién mueve la batuta
entre los pliegues del fuego
de cada guerra.
.
Quién sabe de barcas, de fronteras,
en las que se plantan semillas
para que nunca crezcan.
Quién sabe cómo suena una sinfonía
en la que el amor y la  muerte no sueñan.
.
Quién sabe dónde se posan las miradas,
dónde quedan los silencios
de los asistentes a des-conciertos
para instrumentos de guerra.

III 

La música cesa de pronto. También los sonidos de guerra. Cada soldado deja apoyada su arma al lado de su silla. Cada soldado se levanta callado y se quita su venda. No hay aplausos. Ninguna reverencia. Sólo silencio y humo en la escena.
En el escenario, lentamente se van apagando las luces. Los soldados caminan callados, cada uno avanza hacia su puerta.
Salen tres soldados, a la vez, cada uno es una sombra, una sombra con su cara manchada de sangre y de tierra. 


Telón. Intermedio. Inquieta espera.
domingo 0 comentarios

Que apagen la luz

 
Imagen: NASA, ISS, Diciembre 2011.


Habrá una última
persona en morir,
o quizás muchas
últimas personas
a la vez muriendo
en este planeta.

Que apagen la luz.
 

viernes 0 comentarios

Boceto para una canción de carencias

Imagen:Nanni Mensch

 
Había ojos por todas partes: debajo de las alas,
encima de los armarios como polvo, 
debajo de las plantas de los pies indicando caminos,
pero no había visión.
Y había piel, pero no tacto,
había corazón, pero poca sangre,
había ventanas, pero ninguna brisa,
y canción, pero no oídos.

Había libertad por todas partes: fuera de los muros, 
dentro de la lengua como fuego,
y en las murallas del horizonte como armadura
incuestionable,
pero no había mundo.
Y había piel, pero ninguna brisa,
había corazón, pero no oídos,
había ventanas, pero no tacto,
y canción, pero no silencio.
miércoles 0 comentarios

Las semillas

Joan Miró, 1939.

 
Quito con mis uñas la corteza al día
como a una naranja recién cogida,

y exprimo cada gajo lentamente
mientras bebo, no con la boca,
con las pupilas.

Luego planto, con urgencias,
en los surcos de los sueños,
las semillas.
martes 0 comentarios

Cuando se rompe el equilibrio

Imagen: Saeed Sadeghi.

(Basado en un poema de Han Yu, siglo VIII)

Las hierbas son silenciosas,
pero si el viento las agita, silban.
El agua calla,
pero si el aire la mueve, repica;
las olas mugen: algo las oprime;
la cascada se precipita: le falta suelo;
el lago hierve: algo lo calienta.
Son mudos los metales y las piedras, 
pero si algo los golpea, rechinan.

Así también nosotros. Si hablamos
es porque algo nos agita;
nos emocionamos porque algo
repica en nuestros deseos;
si sufrimos es porque nos precipitamos:
como a la cascada, nos falta suelo;
nuestros pensamientos hierven:
como al lago, algo los calienta.
Son mudos nuestros sentimientos y sueños,
pero si algo los golpea, rechinan.
Toda expresión se debe
a alguna rotura.
Cuando se rompe el equilibrio
todo resuena.
lunes 0 comentarios

Periódico

Imagen: Oleg Duryagin.


Cuando abrió el periódico de aquel día tuvo la sospecha de que ya había leído alguna vez aquellas páginas. Era absurdo pensarlo, pero la impresión se impuso a todas las racionalizaciones posibles y buscó en los archivos hasta que efectivamente encontró el ejemplar: era exactamente el mismo. Sólo habían cambiado los nombres y las fechas.
sábado 0 comentarios

Bastaría






Bastaría con ser conscientes
de la lentitud con que la vida
se convierte en piedra;
o entender cómo la luz
crea átomos y elementos
y células e inteligencia;

tan sólo entender cómo se forma
una brizna de hierba,
o cómo se deshace un sonido
hasta ser indiferenciable
de lo que le rodea.

Bastaría con ser consciente
de un parte muy pequeña del fractal,
saber que esa mínima parte
es reflejo de la más grande;
bastaría eso
para que la geometría de la vida
nos catapultara
a la comprensión revolucionaria
de las estrellas.

Pero quizás es demasiado densa
nuestra presencia.
miércoles 0 comentarios

Ajedrez

                                           Imagen: Santos Iñurrieta (detalle)


Muevo una palabra;
enseguida la vida mueve otra.
Entonces me apresuro a mover un silencio
y enseguida la muerte agita el suyo.

La vida nos exige jugar
continuamente acechando,
con un ojo puesto en las fichas negras
y el otro en las blancas;
y  en cada movimiento, nos pide cargar
renovadas esperanzas,
sin esperar más premio
que el propio juego.
 
La vida nos exige jugar
a pesar de la certeza
de que el jaque mate final
está amañado con el universo.
lunes 0 comentarios

Acróbata del silencio (fragmento)



(Os adelanto aquí un framento -el inicio- del poema para el catálogo de la exposición 'Ke usted lo pase bien' de Santos Iñurrieta, inaugurada recientemente en el Museo Artium de Vitoria-Gasteiz. Haced una visita a la exposición. Merece la pena. Hasta el 7 de enero.)

ACRÓBATA DEL SILENCIO (fragmento)

Un equilibrista desafía sus propios pasos
sostenido en el alambre cortante de los días, acróbata del silencio
que avanza sin prisa en los pasillos de la trama de la vida,
trapecista que desafía el vértigo de ser,
tragafuegos, lanzallamas, malabarista de la luz,
indagador de filtros y de sombras,
reconciliador por instantes de noches y de días.

El equilibrista lanza trazos sobre los velos que tapan el cuento de cada día,
lanza colores que son más emoción que acuerdos,
lanza copos de azar sobre hojas del árbol de la vida,
lanza claridad en los párpados pegados,
lanza gomas de borrar sobre cualquier pretendida guía,
lanza recortes de recuerdos en collages
hechos con tijeras untadas de ironía.

En sus brazos, a ambos lados estirados, cuelgan pinceles que piensan,
colores que sienten, formas que crecen como grietas,
 flores sobre escombros en los huecos de las piedras;
cuelgan planos que suman tramas superpuestas,
sueños que parecen abrirse y cerrarse
en el tiempo que dura una hoguera.

(...)
domingo 0 comentarios

Cántaro. O cántara.



En todas las lenguas hay palabras especialmente bellas; por su sonoridad, o por la relación de su sonido con el significado, o por otras razones más subjetivas. En euskera hay muchas palabras que me sorprenden por su belleza. En castellano también.
Una de esas palabra que me gusta es ‘cántaro’. O ‘cántara’. Al oírla, imagino el recipiente de barro recibiendo el chorro de agua -o de vino- y enseguida me despierta sensaciones refrescantes, sonidos húmedos matizados por porosidad y fresca sombra.
No podría llamarse de otra forma ese objeto -pienso-, porque cuando está en su uso, efectivamente canta una muy bella canción y es como si sus notas quedaran en su interior retenidas, a la espera de ser de nuevo escuchadas por unos labios, grabada en su cóncavo silencio cántaro. O cántara.
miércoles 0 comentarios

Fotografías

Imagen: Benito Herreruela.
 

Hay fotografías que envejecen en los ojos; de repente amarillean y se rasgan por las esquinas, poco después de que la mirada encuentre el encuadre para ver tras la cámara. Son fotografías hechas no de luz retenida, sino de pensamientos y sentimientos, de emociones craqueladas y de la fugacidad de la alegría o la tristeza de un instante.

Los ojos -que son sabios- saben, con cada parpadeo, que la mirada se convierte entonces en un naúfrago a la deriva en un mar de posibles imágenes. Ese naúfrago, deshidratado y hambriento, ha navegado arrastrado por corrientes desconocidas, somnoliento, entre nieblas y azar. 

Pero los ojos tienen la certeza que un día llegará a una isla desierta y que esa isla tendrá la forma de una pupila. Y saben que, aunque en la playa se encuentren huellas dejadas por otras pupilas, la isla siempre estará deshabitada.

Las fotografías son esas huellas.

jueves 0 comentarios

Busco dentro: busco fuera

Imagen: William Blake


Llamo al timbre de tu voz
y suenan
cascadas llenas de interrogantes,
conchas huecas
que chocan entre ellas.
Luego, busco dentro; 
pero resulta un buscar afuera
y cada cosa se moja de otra
y sus luces y sus sombras
se entremezclan.
Entonces decido buscar afuera;
pero resulta un buscar adentro
y las miradas se ponen guantes
y el humo oculta
su fuego en la niebla.
Busco dentro: busco fuera.
Llamo al timbre de tu voz.
El día es un volcán ardiente
hecho de cera.
La noche ha abierto
una tienda de estrellas;
sólo lo iguala todo
el espacio entre ellas.
martes 0 comentarios

Límites (1)


Dibujo de  Vincent van Gogh

Nuestros pensamientos
están limitados
por pensamientos:

son de agua las orillas
de los ríos que corren
por el mar.
miércoles 0 comentarios

Elogio del agua


Acuarela (100x70 cm), Benito Herreruela, 1993.



He pasado mucha horas jugando con acuarelas, sobre todo con las líquidas. Sumergía en agua -en una bañera-, papeles grandes y los dejaba secar. Luego, con una brocha, volvía a humedecer algunas partes y lanzaba colores, saturados y diluidos, y me dejaba sorprender por las formas y colores que surgían. Puro juego. Sin ninguna pretensión de hacer arte.

Entonces vivía en una buhardilla y tenía acceso al tejado, en la parte baja de las ventanas; si empezaba a llover, cogía un papel con manchas de acuarela seca y por un instante dejaba que las gotas golpearan los colores creando diferentes tonos y volúmenes, servidos en bandeja para mi mirada y mi imaginación.

He compartido a menudo experiencias así en mis talleres con personas con autismo, con buenos resultados, persiguiendo objetivos de disfrute, desbloqueo de expresión y motivación. En vez de lluvia, hacemos salpicados, remojados, soplidos, dejamos que el agua con el color corra por la hoja y genere una experiencia intensa e incontrolable como la propia vida.

Como expresión de mis necesidades, más tarde dibujaba encima de las manchas resultantes, dejándome llevar por las propias formas surgidas del agua, resaltándolas con líneas blancas, o realizaba un ejercicio de proyección de imágenes internas sobre las formas de las manchas. Necesidades expresivas personales de aquellos días.

Pero observar y atrapar las formas cambiantes del agua fue finalmente lo quedó grabado en mi recuerdo: experimenté que sus formas eran las que resultan de todos los ritmos, movimientos y fuerzas que nos rodean. De ahí que predominaran formas curvas y espirales, como ocurre con el flujo y la corriente del agua en los ríos.

El agua no sólo se adapta a todas las formas y a todos los ritmos, no sólo contiene y refleja todo lo que la rodea, también expresa. Experimenté entonces que, en gran parte, somos expresión del agua. Sólo por conocer y sentir el agua, ya merece la pena haber vivido.

Carnaval, acuarela (70x50 cm), Benito Herreruela, 1993.
viernes 0 comentarios

Se empequeñece el mundo

Fotografía: Michael Kenna


Se empequeñece el mundo
con cada golpe;
con cada zarpazo parece más pequeño;
se empequeñece
como un globo pinchado
que se agitara desinflándose en el suelo.

Se empequeñece el mundo,
y en su decrecer
arrastra ojos y páginas y tinta,
arrastra párpados y pestañas,
y lágrimas y uñas afiladas,
y savia del árbol de la vida. 

Se empequeñece el mundo
con cada herida,
hasta quedar zarandeado en vaivenes
de solidaridad y rabia,
agitado en el perfil de una sombra
que a veces el tiempo aviva.

Pero no se empequeñecen los corazones.
Ni los sueños.
martes 0 comentarios

Elecciones



La batalla duro tres noches.
R. Argullol

Las elecciones,
en ‘demagocracia',
son cosa de tres días:
el primero, durante el que se vota,
día de ansiada espera para saber
quiénes son los vencedores
y quiénes los vencidos;
el segundo, en el que todos
se proclaman vencedores;
y, por último, el tercero,
un día largo y repetido,
en el que se evidencia
que sólo hubo
vencidos.
domingo 0 comentarios

Proposición con preposiciones

Fotografía: Descargada de la red. Edición propia.


En el inicio de la línea, escribir amor.
Al final de misma línea, escribir muerte.
O también, al revés.

Luego, leer esas dos palabras
con cada una de las preposiciones
intercaladas entre ellas:

amor a muerte, muerte sin amor,
o muerte con amor, o amor contra muerte,
muerte hasta amor, o amor sin muerte,...

Intuir o imaginar argumentos 
para cada una de las líneas
completadas.
jueves 0 comentarios

Después de la ternura

Fotografía: Diálogo, Rudolf Bonvie, 1973


Después de la ternura,
que tanto se parece
a la llegada a casa,
habría que detener el mundo,

y en ese instante detenido
-entonces sí-
buscar significados,

dispuestos ya a ser el humo
-entonces sí-
que el tiempo desprende
mientras arde.


miércoles 0 comentarios

Canción de atardecer

Fotografía: Benito Herreruela.



Qué haría yo sin la luz
que muere en esta tarde,
qué haría sin las sombras
que se alargan
hasta inundar la noche;
qué haría sin los recuerdos
desgastados como amuletos
contra la muerte,
sin las semillas que lloran
en mis manos,
y que acaban transformadas
en imágenes y en puentes. 
Que haría yo sin los ríos
que forman estas palabras,
qué haría sin los remos
que crecen
hasta arañar la calma;
que haría sin el silencio
que lava los venenos
que crecen en mi frente,
qué haría sin la música
que crea charcos
en mis vacíos,
en los que se reflejan 
las calles de mi mente.
Qué haría yo sin la luz
que muere en esta tarde,
y que simula ser una barca
que naufraga en el instante.
martes 0 comentarios

La estatua

 
Imagen: La silueta de mi perfil hecha en cartulina con tijeras, en la calle, por Amandla.



Cogí la estatua
y la rompí contra el suelo;
me desnudé
y me puse en su lugar:

por fin los ojos miraron,
por fin los ojos vieron.
lunes 0 comentarios

Recordando a Lorca

Imagen: Susana Blasco.


Huye luna, luna, luna,
si te alcanzaran los mercados
harían con tu corazón
dulces y rentables helados.
 
 
domingo 0 comentarios

Límites (2)

Imagen: Alen Kopera


Primero creamos el mundo
a la medida de nuestras manos.
Luego lo ampliamos, lo extendimos
a la medida de nuestros pasos.
Más tarde lo fuimos modelando,
adaptándolo a los límites
de nuestros ojos.

Finalmente, nos dimos cuenta:
el mundo, como el agua,
que toma la forma
del recipiente que la contiene,
adopta siempre los límites
de nuestro pensamiento.

jueves 0 comentarios

Aire sobre fuego

Imagen: Atardecer en el pantano, Benito Herreruela., 2017
 
Fuego sobre agua:
la intermitencia
de los reflejos del sol
sobre el agua
del pantano.

Aire sobre agua:
la textura
de pequeñas olas
que avanzan
hacia la orilla.

Aire sobre fuego:
un pájaro
posado en mi mirada,
vigilando
el atardecer.
viernes 0 comentarios

Donde cuento lo que me dijo una flor


Imagen: 'Violeta', Benito Herreruela.

acabo de escuchar a una flor
no, no estoy hablando con metáforas
no quiero saber nada ahora de versos
me ha dicho
que no es para nosostros que hace su color
-su color es un rosa violeta bello e incuestionable-
me ha dejado con la boca abierta
quién lo iba decir
yo que pensaba
que esos maravillosos colores
era un regalo para mi existencia
y para ti y para para mi
un regalo de la naturaleza

pero no
nada que ver con esos pensamientos
resulta que nada nada tiene que ver su color
con lo que hagamos o dejemos de hacer los humanos

eso me ha dicho
me dice que les damos igual
 -ya sé que suena fatal-
 como si nos extinguimos -me dice-
seguirán

bueno,  dejo esto escrito
os cuento lo que me dijo una flor
martes 0 comentarios

Espejos

Imagen: Victoria Audouard



Callar es presentar
un espejo cóncavo.

Cuando hablamos,
lo transformamos

en un espejo convexo.
lunes 0 comentarios

Master

Imagen: Masao Yamamoto



Hoy, mientras paseaba,
he asistido a un master
sobre el color,
dirigido
por mariposas. 
 
Sería adecuado;
pero no sé
cómo podré
hacerlo constar
en mi curriculum.
jueves 0 comentarios

Habrá que volver a leer

Imagen: Elen Kopera


Habrá que volver a leer 
lo que escribe la luz
en lo profundo de la risa
o de la tristeza;
leer lo que dice cada canción
detrás de su máscara,
o lo que escribe la lluvia
en las grutas del placer
o del dolor;
leer de dentro hacia fuera,
como leen los volcanes
y los arboles,
leer para cambiar el mundo,
sin interferencias.
Y si nos sentimos solos,
si el tacto no encuentra
la escalera hacia el código,
no importa,
lo de abajo y lo de arriba
se corresponden -se sabe-,
y resuenan entre sí,
por hermandad,
los átomos y las estrellas.
domingo 0 comentarios

Gotas de lluvia cayendo sobre la corriente de un río


Imagen: Masao Yamamoto

Un pequeño brillo se cuela algunas veces en nuestra mirada, como un rayo que entra en una grieta ordenando luz y sombras. Luego, la luminosidad se diluye como los sueños en la memoria.

Si en ese momento pudiéramos tomar una fotografía, o si esa luz quedara atrapada en palabras sobre un fondo oscuro, ¿creeríamos entonces que la atención es lo que importa?. 

Quizás sea cierto que el observador crea lo observado. Pero entonces también lo observado crea al observador, porque cada uno del otro es espejo y también reflejo.

Un pequeño brillo se cuela algunas veces en nuestra mirada. Las palabras intentan entonces suplantar a las cosas por su significado. Y lo experimientado acaricia o araña el fondo oscuro.

Pero finalmente, los ecos de las palabras también se apagan y sólo queda lo vivido, la experiencia del instante que enseguida será niebla,

gotas de lluvia cayendo sobre la corriente de un río.  

sábado 0 comentarios

Epigrama 5


Imagen: Achraf Baznani

 
Necesidad del tiempo
para burlar al tiempo:
necesidad de la sed
para poder saciarla.

Necesidad de vacío
para flotar en el vértigo:
necesidad de silencio
para poder hablar.

Hoy
es casi cuanto sé.
0 comentarios

Si recordáramos

Imagen:  Rene Magritte, The Poet recompensed, 1956.


 
Si recordáramos cuándo vimos el fuego
por vez primera, 
qué sentimos entonces, 
o qué brillo despertó en nuestro silencio;
si recordáramos el amor de quien nos retuvo
para que no nos quemáramos
en nuestro deseo de abrazarlo;
o qué creció en nosotros cuando alumbró
nuestro corazón
para siempre, sin remedio.
Si recordáramos también qué sombra sembró
la luz de ese momento,

quizás entonces un poco de humildad,
y pájaros hechos de horizontes y respeto,
o semillas de oro y de esperanza,
vendrían a posarme en nuestros truenos,
o quizás un poco de esa humildad del agua
que burbujea y se hace nube
cuando es abrazada por las llamas.
Quizás -no sé- si recordáramos
cuándo vimos el fuego por vez primera,
encontraríamos una de las raíces
tantas veces perdidas
del asombro.
 
;